Cómo afilar cuchillos en casa y mantenerlos bien

Mujer afilando cuchillo de cocina sobre piedra de agua en cocina moderna

 

 

Aprender cómo afilar cuchillos en casa es una de esas habilidades de cocina que cambian la experiencia de cocinar de forma inmediata y que sin embargo muy poca gente practica. Un cuchillo bien afilado corta con precisión, requiere menos fuerza y es más seguro que uno embotado: la paradoja del cuchillo sin filo es que obliga a ejercer más presión, lo que hace que resbale con más facilidad y que los accidentes sean más probables.

La mayoría de los cuchillos domésticos pierden el filo con el uso habitual y muchas personas nunca los afilan, simplemente los sustituyen cuando ya no cortan bien. Eso es tirar dinero: un cuchillo de buena calidad que se afila regularmente dura décadas. Uno de mala calidad que nunca se afila dura lo que dura. La diferencia entre ambos escenarios es una piedra de afilar y quince minutos de tiempo.

 

Entender el filo: por qué se pierde y qué significa afilar

El filo de un cuchillo no es una línea perfectamente recta vista de cerca. Es una sucesión de pequeños dientes microscópicos que son los que realmente cortan. Con el uso, esos dientes se doblan, se desgastan y se pierden. Un cuchillo embotado no ha perdido metal, ha perdido la alineación de esos dientes.

Hay dos operaciones distintas que mucha gente confunde: afilar y repasar. Afilar consiste en eliminar material del filo para crear un nuevo borde cortante, lo que se hace con una piedra de afilar o con un afilador abrasivo. Repasar consiste en realinear los dientes que se han doblado sin eliminar material, lo que se hace con una chaira de acero. La chaira no afila en sentido estricto: solo endereza lo que ya está ahí.

Para un uso doméstico habitual, repasar el filo con la chaira antes de cada uso mantiene el cuchillo cortando bien durante semanas. Cuando ya no es suficiente y el cuchillo sigue sin cortar bien después de repasar, es el momento de afilar con piedra.

 

Los métodos disponibles: cuál elegir según la situación

Hay tres opciones principales para afilar cuchillos en casa y cada una tiene su momento adecuado.

La piedra de afilar es el método más completo y el que mejores resultados da. Requiere algo de técnica y práctica pero no es complicado una vez que se entiende el principio básico. Las piedras vienen en diferentes granos: las de grano grueso (entre 200 y 400) eliminan mucho material y sirven para recuperar un filo muy deteriorado o para reparar mellas; las de grano medio (entre 600 y 1000) son las de uso habitual para afilar regularmente; las de grano fino (1000 o más) dan el acabado y el pulido final. Para el uso doméstico, una piedra combinada de 400/1000 resuelve el 90% de las situaciones.

El afilador manual de ranuras es el método más fácil y el más rápido. Consiste en deslizar el cuchillo por unas ranuras abrasivas que crean el ángulo de corte automáticamente. Da resultados razonables para mantenimiento habitual y es prácticamente infalible, pero elimina bastante material con cada uso y a largo plazo desgasta el cuchillo más rápido que la piedra. Para cuchillos de calidad media que no se quieren complicar, es una solución válida.

La chaira es indispensable en cualquier cocina, no para afilar sino para repasar. Un par de pasadas con la chaira antes de usar el cuchillo mantiene el filo alineado y retrasa la necesidad de afilar. Es el complemento perfecto de cualquier otro método.

 

Cómo afilar con piedra: la técnica correcta

El ángulo es lo más importante. Cada fabricante diseña sus cuchillos para afilarse a un ángulo específico, que suele estar entre 15 y 20 grados para cuchillos de cocina occidentales y entre 10 y 15 grados para los japoneses. Un ángulo más cerrado da un filo más fino y cortante pero más frágil; uno más abierto da un filo más robusto y duradero.

Para uso doméstico sin complicaciones, 20 grados es un ángulo seguro para casi cualquier cuchillo de cocina occidental. Para visualizarlo: coloca el cuchillo plano sobre la piedra y luego levanta el lomo hasta que entre un par de monedas bajo él. Eso es aproximadamente 20 grados.

Antes de empezar, remoja la piedra en agua durante cinco o diez minutos si es una piedra de agua. El agua actúa como lubricante y transporta las partículas de metal que se van eliminando. Hay piedras de aceite que requieren unas gotas de aceite mineral en lugar de agua, y piedras de diamante que no necesitan lubricante.

Coloca la piedra sobre una superficie antideslizante, con el grano más grueso hacia arriba si es combinada. Agarra el cuchillo con la mano dominante poniendo el pulgar sobre el lomo y los dedos en el plano de la hoja. Con la otra mano, apoya los dedos sobre la hoja para guiarla y aplicar presión uniforme.

Desliza el cuchillo sobre la piedra como si quisieras rebanar una capa de la superficie, en un movimiento que recorre toda la longitud del filo de la base a la punta, manteniendo el ángulo constante. La presión debe ser firme pero no excesiva: es el movimiento lo que afila, no la fuerza.

Haz entre diez y quince pasadas por un lado, luego el mismo número por el otro. Cuando empieces a sentir una pequeña rebaba metálica en el lado opuesto al que estás afilando al pasar el dedo con suavidad, es señal de que el filo está formándose. Repite alternando lados hasta que la rebaba desaparezca.

Termina con el grano fino de la piedra para pulir el filo, con pasadas más suaves y menos numerosas. El resultado debe ser un filo capaz de cortar un trozo de papel con facilidad.

 

Cómo usar la chaira correctamente

La chaira se usa con el cuchillo estático y la chaira moviéndose, o al revés: con la chaira vertical y el cuchillo deslizándose de arriba abajo. La primera opción es más segura para quien empieza.

Sujeta la chaira verticalmente con la punta apoyada en una tabla de cortar. Apoya el talón del cuchillo en la parte alta de la chaira con el filo orientado hacia abajo y el ángulo correcto (unos 20 grados). Desliza el cuchillo hacia abajo y hacia ti en un arco suave que recorra toda la longitud del filo hasta llegar a la punta. Repite cuatro o cinco veces por cada lado.

El movimiento debe ser fluido y controlado, no brusco. Si se hace bien se escucha un sonido metálico suave y uniforme. Si hay chirridos irregulares o golpes, el ángulo está cambiando durante el movimiento.

 

Cuidados para que el filo dure más

Afilar resuelve el problema a corto plazo. Lo que hace que el filo dure más entre afilados son los hábitos de uso y almacenamiento.

La tabla de cortar importa más de lo que parece. Las tablas de vidrio o de cerámica destrozan el filo con cada corte porque son más duras que el acero. La madera es el material más respetuoso con el filo. El plástico es aceptable. El vidrio y la piedra son los peores.

Lavar los cuchillos a mano en lugar de en el lavavajillas prolonga mucho su vida útil. El lavavajillas combina calor, humedad prolongada y golpes durante el ciclo que deterioran el filo y el mango.

Guardar los cuchillos en un taco de madera, en una tira magnética en la pared o en fundas individuales evita que el filo roce contra otros cubiertos o contra el fondo de un cajón, que es una de las causas más frecuentes de deterioro del filo sin que nadie lo note.

 

Preguntas frecuentes

 

¿Con qué frecuencia hay que afilar los cuchillos?

Depende del uso. Para un uso doméstico habitual de preparación diaria de comidas, repasar con la chaira antes de cada uso y afilar con piedra o afilador cada dos o tres meses es suficiente para mantener el filo en buen estado. Si se nota que el cuchillo ya no corta bien después de repasar, es el momento de afilar.

 

¿Los cuchillos de cerámica se pueden afilar en casa?

Los cuchillos de cerámica son muy duros y no se pueden afilar con los métodos habituales para acero. Necesitan piedras de diamante específicas. Para uso doméstico es más práctico llevarlos a un afilador profesional cuando pierden el filo, lo que ocurre con mucha menos frecuencia que con los de acero.

 

¿El afilador eléctrico vale la pena?

Para quien no quiere aprender la técnica de la piedra y tiene cuchillos de uso intensivo, sí. Los afiladores eléctricos de buena calidad dan resultados comparables a la piedra con mucho menos esfuerzo y tiempo. El inconveniente es que eliminan más material que la piedra bien usada, lo que a muy largo plazo desgasta el cuchillo antes. Para uso doméstico normal esa diferencia no es relevante.

 

¿Cómo sé si el cuchillo está bien afilado?

La prueba más sencilla es el papel: un cuchillo bien afilado corta un folio de papel limpiamente sin rasgarlo ni arrugarlo. Otra prueba es la uña: apoya el filo sobre la uña con suavidad sin presionar. Un cuchillo afilado se engancha ligeramente sin resbalar. Uno sin filo resbala sin agarrar.

 

Un cuchillo bien afilado no es un lujo de chef profesional. Es una herramienta de cocina básica que hace que todo lo demás sea más fácil, más rápido y más seguro. Aprenderlo lleva una tarde. Mantenerlo lleva cinco minutos a la semana. La diferencia en la cocina diaria es inmediata.