
Hay algo en un colgante de macramé hecho a mano que ningún cuadro comprado puede igualar. Quizás es la textura, quizás es saber que lo has hecho tú, quizás es simplemente que queda bien en cualquier pared y con cualquier estilo de decoración. El caso es que el macramé lleva años siendo tendencia y no parece que vaya a pasar de moda pronto.
Lo mejor es que no necesitas experiencia previa. Con tres nudos básicos y un par de horas tienes un colgante decorativo que puede transformar completamente la pared de un salón, un dormitorio o una entrada. Y el coste de materiales no llega a los 10 euros si compras la cuerda suelta, o a unos 15-20 euros si optas por un kit completo con todo incluido.
Este tutorial está pensado para quien nunca ha tocado una cuerda de macramé. Empezamos desde cero.
Materiales que necesitas
Antes de hacer el primer nudo hay que tener todo a mano. Levantarte a buscar la tijera a mitad del proyecto desconcentra y puede arruinar la tensión de los nudos.
La cuerda
El material más importante. Para empezar, la opción ideal es cuerda de algodón natural de 3 a 5 mm de grosor. El algodón es suave, fácil de anudar, no resbala y tiene ese acabado natural y esponjoso que caracteriza al macramé decorativo.
Evita el nylon o las cuerdas sintéticas brillantes para este tipo de proyecto: son más difíciles de trabajar y el resultado visual no es el mismo. Los kits de iniciación que se venden en Amazon suelen incluir una bobina de cuerda de algodón de 3 o 5 mm, que es perfectamente válida para empezar.
Para un colgante de tamaño mediano (unos 40-50 cm de ancho por 60-70 cm de largo) necesitas aproximadamente 20-25 metros de cuerda. Parece mucho, pero los nudos consumen bastante.
El palo o soporte
El colgante se sujeta a un palo horizontal del que cuelgan todas las cuerdas. Puede ser una rama de madera natural recogida del campo (una opción gratuita y con mucho carácter), un palo de bambú, una varilla de madera lisa o incluso un trozo de ramita de árbol bien seca.
El ancho del palo determina el ancho del colgante. Para empezar, entre 30 y 50 cm es un tamaño muy manejable.
Tijeras y cinta métrica
Tijeras afiladas para cortar la cuerda con limpieza. Un peine de púas finas para desenredar y peinar los flecos al final, que es uno de los pasos que más transforma el resultado. Y una cinta métrica para cortar las cuerdas a la misma longitud antes de empezar.
Los tres nudos que necesitas saber
No hace falta aprender decenas de nudos para hacer un colgante bonito. Con estos tres tienes más que suficiente para el proyecto de este tutorial.
Nudo alondra o nudo de cabeza de alondra
Es el nudo con el que se sujetan todas las cuerdas al palo. Se hace doblando la cuerda por la mitad, pasando el doblez por encima del palo, y luego pasando los dos extremos de la cuerda por el bucle formado. Se tira hacia abajo hasta que quede apretado.
Es el primer nudo que vas a hacer y lo repetirás tantas veces como cuerdas quieras colgar del palo.
Nudo plano o nudo cuadrado
Es el nudo más utilizado en macramé decorativo y el que da esa textura tan característica. Se trabaja con grupos de cuatro cuerdas: dos cuerdas centrales que hacen de eje (no se mueven) y dos cuerdas exteriores que son las que forman el nudo.
La cuerda derecha pasa por encima de las dos centrales y por debajo de la izquierda. Luego la cuerda izquierda pasa por debajo de las centrales y sube por el agujero que ha dejado la derecha. Se tira de ambos extremos hacia fuera para apretar. Esa es la primera mitad. La segunda mitad se hace al revés: la cuerda izquierda pasa por encima y la derecha por debajo. Al combinar las dos mitades se forma el nudo plano completo.
Al principio parece complicado pero después de tres o cuatro intentos se vuelve completamente automático.
Medio nudo en espiral
Es una variante del nudo plano en la que solo se hace la primera mitad del nudo de forma repetida. El resultado es una columna de nudos que gira en espiral de forma natural, muy decorativa para separar secciones del colgante.
Tutorial paso a paso
Paso 1 — Corta las cuerdas
Corta entre 12 y 16 trozos de cuerda de algodón, todos de la misma longitud. Para un colgante mediano, 2 metros por trozo es una buena medida de partida. Recuerda que al doblarlas por la mitad para sujetarlas al palo quedarán a 1 metro, y los nudos irán consumiendo longitud.
Si quieres flecos largos al final, añade 20-30 cm más a cada trozo.
Paso 2 — Sujeta las cuerdas al palo con el nudo alondra
Dobla cada trozo de cuerda por la mitad. Pasa el doblez por encima del palo, lleva los dos extremos por dentro del bucle y aprieta hacia abajo. Repite con todas las cuerdas, colocándolas una al lado de la otra sin dejar espacios.
Al terminar este paso tendrás todas las cuerdas colgando del palo en parejas. Si has cortado 16 trozos, tendrás 32 cuerdas colgando.
Paso 3 — Primera fila de nudos planos
Agrupa las cuerdas en grupos de cuatro. Con cada grupo haz un nudo plano completo, posicionado a unos 5-6 cm por debajo del palo. Mantén todos los nudos a la misma altura para que la primera fila quede recta.
Paso 4 — Segunda fila alternada
Para la segunda fila, desplaza los grupos: deja las dos cuerdas del extremo izquierdo y las dos del extremo derecho sin usar temporalmente, y forma nuevos grupos de cuatro cogiendo dos cuerdas del grupo anterior y dos del siguiente. Haz los nudos planos de esta segunda fila unos 3-4 cm por debajo de los anteriores.
Este efecto alternado crea el patrón de red o diamante que ves en casi todos los colgantes de macramé.
Paso 5 — Repite y varía
Sigue añadiendo filas alternadas hasta alcanzar la longitud que quieres para el cuerpo del colgante. Puedes intercalar secciones de medio nudo en espiral para dar variedad. También puedes dejar secciones de cuerdas sueltas entre grupos de nudos para crear un efecto más abierto y ligero.
No hay reglas estrictas: el macramé admite mucha improvisación y cada pieza queda diferente.
Paso 6 — Cierra con una fila de nudos y recorta los flecos
Cuando hayas alcanzado la longitud deseada, haz una última fila de nudos planos para unificar el remate inferior. Deja que las cuerdas sobrantes cuelguen como flecos.
Recorta los flecos en la forma que quieras: rectos, en diagonal o en punta de V. Para que queden limpios, estíralos bien antes de cortar.
Paso 7 — Peina los flecos
Usa un peine de púas finas para desenredar cada fleco desde la punta hacia arriba. Las fibras de algodón se separan y el resultado es ese acabado esponjoso y voluminoso que da tanto carácter al macramé. Es el paso que más impacto visual tiene y el que más diferencia a un colgante bien acabado de uno que parece a medias.
Consejos para que quede bien desde el primero
Trabaja con tensión uniforme. Si unos nudos quedan muy apretados y otros flojos, el colgante no queda recto. Tómate tu tiempo en los primeros nudos para encontrar la tensión que mejor te funciona y mantenerla después.
Cuelga el palo mientras trabajas. Sujetar el palo a una percha o a una silla te permite ver cómo va quedando el colgante a medida que avanzas y corregir antes de que sea tarde.
Empieza con un diseño sencillo. Para el primer colgante, un patrón de nudos planos alternados es más que suficiente. Los diseños con figuras geométricas complejas requieren práctica y vienen solos con el tiempo.
No te preocupes por la simetría perfecta. El macramé hecho a mano tiene pequeñas irregularidades que forman parte de su encanto. Lo que buscas es que quede equilibrado en general, no que sea milimétrico.
Dónde colgarlo y cómo combinarlo
Un colgante de macramé en algodón natural combina bien con casi cualquier estilo: estilo nórdico, boho, rústico o minimalista cálido. Las paredes blancas o en tonos neutros son el fondo ideal para que destaque la textura de la cuerda.
Funciona especialmente bien como cabecero de cama DIY, sobre un sofá, en una entrada o en cualquier pared que necesite un punto de interés sin añadir más muebles ni estanterías.
Si quieres añadir un toque de color, puedes teñir algunas cuerdas con tinte para tela antes de empezar, o añadir cuentas de madera o plumas entre los nudos mientras trabajas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo lleva hacer un colgante de macramé?
Un colgante de tamaño mediano con un diseño sencillo lleva entre 2 y 3 horas la primera vez. A medida que ganas práctica y los nudos se vuelven automáticos, el tiempo se reduce considerablemente. Muchas personas hacen sus primeros colgantes en una tarde.
¿Qué grosor de cuerda es mejor para empezar?
Para un primer proyecto, la cuerda de algodón de 3 a 5 mm es la más recomendable. Es fácil de manipular, los nudos se ven bien y el resultado tiene buena presencia. Las cuerdas muy finas (menos de 2 mm) son más difíciles de trabajar y los nudos quedan pequeños, lo que las hace menos adecuadas para colgantes de pared grandes.
¿Puedo usar lana en lugar de cuerda de macramé?
Puedes, pero los resultados son diferentes. La lana es más blanda y menos resistente que el algodón, y los nudos no quedan tan definidos. Si quieres un acabado más rústico y suave, la lana puede funcionar. Para un macramé con nudos bien marcados y flecos esponjosos, el algodón natural es siempre la mejor opción.
¿Cómo se limpia un colgante de macramé?
Los colgantes de algodón natural se pueden lavar a mano con agua fría y jabón suave. Escurre sin retorcer y deja secar tendido en horizontal o colgado en un sitio con buena ventilación. Evita la lavadora: la agitación enreda las cuerdas y puede deformar el diseño.
Hacer macramé es uno de esos hobbies que engancha sin que te des cuenta. Empiezas con un colgante sencillo y al cabo de unas semanas ya estás buscando ideas para hacer porta macetas, espejos decorados o una cabecera de cama completa. La curva de aprendizaje es suave, los materiales son baratos y el resultado queda bien en cualquier rincón de casa.


